sábado, 11 de julio de 2015

Ceremonial, Protocolo y Normas del saber estar



En el post anterior, hemos visto que una ceremonia es un acto humano rodeado de determinadas formalidades. Hoy es preciso recurrir al tronco, es decir al Ceremonial. ¿Qué es el Ceremonial? Es una disciplina rodeada de sentido estético, buen gusto y tacto social, que tiene como finalidad facilitar la comunicación entre las personas, reconociendo a éstas el lugar que ocupan en la sociedad.

Apreciamos enseguida que nos encontramos ante algo sencillo y muy lejos de las acepciones que con mucha frecuencia se difunden y logran confundirnos.

¿Qué es el Protocolo y qué papel juega junto a una ceremonia? Los ejemplos son buenos recursos didácticos. Tomemos una fecha patria.  Existe una norma nacional y  ella establece la celebración de ese día. Eso es Protocolo.

Por otra parte, como es preciso concretar esa celebración, en las escuelas los niños recordarán el día o quizás se realice un desfile militar o se coloque una ofrenda floral. Eso es una ceremonia.

En términos más precisos hay que decir que Protocolo es la norma escrita o consuetudinaria implantada por ley o por costumbre. Ceremonia es la forma por medio de la cual se expresa la norma. El Protocolo no se rompe jamás. En todo caso se lo deja a un lado.

Me parece que muchas personas recordamos algunos términos. Ellos son: “buenas maneras”, “comportamiento social”, “urbanidad”. “etiqueta”. Esas palabras han sido reemplazadas en nuestra lengua castellana por “normas del saber estar”.

Así, es posible decir “saber estar en casa”, “saber estar en el trabajo”, “saber estar entre amigos”, “saber estar en la diversión”, “saber estar en el deporte” y un largo etcétera. La razón es sencilla puesto que es difícil aceptar normas objetivas, es decir las que nos son “dadas”. En cambio, lo subjetivo está más cercano.

¿Está vigente la cortesía? Sí.  Pero  bueno es recordar que cuando la cortesía se encuentra de por medio  la obligación no existe. Así, cedo el paso a una persona mayor o me pongo de pie para saludar a una dama o detengo el auto cuando pasa un cortejo fúnebre. No se da la antigua forma de un sencillo contrato de compraventa. Allí pago un precio  y, por lo tanto, tengo derecho a recibir lo que he abonado. En la cortesía lo hago por educación, por respeto.

He intentado desmitificar hasta aquí varios términos. Por eso, estaremos en condiciones de conocer las llamadas precedencias. Viene a mi memoria una ceremonia importante y también la llegada de un invitado.  Escuché su sinceridad en un diálogo con la recepcionista: “No sé nada de Protocolo, pero ¿cuál es mi sitio por favor? Comprobaremos que aunque todos somos iguales debemos aplicar una sabia norma. Nos dice que la justicia es la permanente voluntad de dar a cada uno lo suyo, que no es lo mismo a dar a todos lo mismo. ¿Por qué? Lo consideraremos con la  aplicación de los números ordinales: lo primero, lo cuarto, lo quinto. Es decir la anterioridad en el orden.
Continuaremos con estas ideas en un próximo post.

Roberto Cava