domingo, 11 de octubre de 2015

Los números ordinales



Muchas veces en nuestra vida nos encontramos con situaciones en las cuales empleamos, sin darnos mucha cuenta, los números ordinales.

En matemáticas, un número ordinal es un número que denota la posición de un elemento perteneciente a una sucesión ordenada. El concepto de número ordinal, es también un concepto lingüístico. En este sentido, es aquel numeral que expresa la idea de orden o sucesión. Tiene género ("primero" / "primera") y puede aparecer apocopado ("primer").

Desde el punto de vista protocolar, los números ordinales se utilizan con un nombre propio de la disciplina. En efecto, se puede afirmar que la ordenación de personas, países, instituciones según un antes y un después, son las llamadas precedencias.

Las precedencias no son temas para especialistas sino para todos, y las llevamos a la práctica utilizando las formas del orden alfabético, de la antigüedad, la cortesía, la analogía o una norma.

Por orden alfabético podemos ubicar apellidos, nombres de provincias, de países, de ciudades, de empresas. Es quizás el criterio más simple de aplicar aunque a veces podremos acudir al de la antigüedad. El Protocolo no es una ciencia exacta y los ejemplos pueden ayudarnos. En el momento de nombrar a dos empresas, la fecha de sus fundaciones darán la solución correcta, es decir por la anterioridad en la existencia.

El principio de la antigüedad rara vez será conveniente usarlo para personas de existencia física. Cabe, en el momento de conceder una precedencia no tener en cuenta la edad del empresario sino la fecha de creación de la actividad económica.

El principio de la cortesía es quizá el que podemos usar con mayor amplitud. Así, sin poseer una obligación, concedemos una ubicación a la esposa de un empresario. Son concesiones graciosas de la profesión. Este principio se observa claramente cuando una señora acompaña a su marido a un banquete o a un acto y le corresponde la misma precedencia de su cónyuge.

El principio de la analogía nos habla de realizar un razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en personas o cosas diferentes. Un ejemplo nos ayudará a comprenderlo mejor. Así, cuando a una ceremonia concurren personas que han participado en un campeonato deportivo y fueron premiadas, todas ellas tendrán idéntica precedencia porque pertenecen a una misma institución deportiva.

Las precedencias por una norma, se dan, por ejemplo, en el gobierno nacional, en el departamental, en una institución o en una empresa. Todos los países poseen sus propias normas sobre precedencias y deben ser respetadas.

Después de haber recordado los grandes principios, es el momento de expresar que las precedencias son la plasmación real del puesto que personas, banderas, escudos e himnos ocupan en la escala valorativa de una sociedad.

La anterioridad en el orden está presente en nuestras vidas y la ordenación según un antes y un después, no es una discriminación. Por eso un grande del jazz expresó que en una partitura no hay swing, porque sólo puede darse en la ejecución. Me apropio de esa frase y la aplico al Protocolo cuando trata de actuar siguiendo fielmente los grandes principios enunciados hoy.

Roberto Sebastián Cava